¿Como Escoger tu Colchón?

 

Un buen colchón, la mejor inversión en salud.

 

Tómese el tiempo que necesite para elegir los componentes de su cama (colchón, almohada y base) y antes de comprar un modelo u otro pruébelos en la propia tienda.

 

Un tercio de nuestra vida transcurre en la cama. Algo tan importante como el sueño no es tan sólo una cuestión de cantidad, sino también de calidad. De nada sirve dormir ocho horas si un colchón demasiado blando o una almohada inadecuada impiden un descanso óptimo. Un buen día depende de una noche reparadora, y ésta de un buen equipo de descanso. Al elegir los componentes de su cama (colchón, almohada, base), tómese todo el tiempo que necesite y no dude en probarlos en la misma tienda antes de decidirse por uno modelo u otro. Considere este gasto como una inversión en salud.

 

¿Cómo debe ser nuestro futuro colchón?

 

Los especialistas recomendamos que el colchón óptimo para un buen descanso sea más firme en una zonas que en otras, es decir, debe ceder en las zonas de menos peso y ser más firme en las zonas más pesadas del cuerpo como son los hombros y la pelvis. Un buen colchón es el que presta apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba o de costado. El colchón nunca debe ser ni muy duro ni muy blando, dado que si es duro provocará que la espalda esté en tensión y los músculos y articulaciones tendrán presiones. Si por el contrario es blando la columna no mantendrá una posición correcta (no se mantendrá alineada, se curvará) tensándose entonces los músculos para reponer la posición natural del cuerpo.

 

Colchón: Conviene cambiarlo cada cierto tiempo.

 

Tenga en cuenta la elasticidad puntual del colchón: la base debe ceder sin excesos bajo las partes con más peso del cuerpo (hombros y pelvis), ofreciendo a la vez un soporte firme para las zonas menos pesadas.
Un colchón nuevo sobre un box viejo se estropea antes, lo más recomendable es renovar el equipo de descanso al completo.
Adquiera un colchón firme y recto (ni blando ni duro), suficientemente confortable como para que se adapte a las curvas de su columna. Un buen colchón es el que presta apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba, de lado o boca abajo.
Los colchones de látex, más caros y duraderos, contienen millones de pequeños agujeros que permiten que el cuerpo transpire. Se adaptan a los movimientos que se hacen al dormir, pero sin perder la firmeza necesaria para un buen descanso. Además, son hipoalergénicos y resistentes tanto al polvo como a la suciedad. Resulta la mejor elección para personas que sudan mucho o que están enfermas y deben pasar largo tiempo en la cama. Son más duraderos que los colchones de muelles (duran hasta 15-18 años).
El grosor ideal del colchón es de 15 centímetros como mínimo; el largo, 10 centímetros más que la altura de quien dormirá en él y la anchura mínima recomendada, 80 centímetros para una cama individual y 135 centímetros para una doble.
Es conveniente cambiar el colchón cada 15 años, ya que pasado este tiempo no se puede garantizar que continúe en buen estado. No obstante, puede usarse más años si se mantiene en buen estado. Se debe dar la vuelta al colchón cada tres meses (girarlo arriba y abajo, y de la cabeza a los pies) independientemente cual sea el modelo, evitando así que el colchón se deforme en cualquiera de sus lados.
Compare los años de garantía que ofrece cada fabricante de colchones. Tenga en cuenta que se trata de un gasto importante y de un artículo que debe durar al menos una década.

 

Base o canapé: firme y uniforme.

 

Para obtener un óptimo rendimiento del colchón en cuanto al confort y duración del mismo, resulta imprescindible que elija la base o canapé con sumo cuidado. La regla de oro es que éste sea firme y uniforme.


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